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       Agua

El agua está en el epicentro del desarrollo sostenible y es fundamental para el desarrollo socioeconómico, la energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y para la supervivencia de los seres humanos. El agua también forma parte crucial de la adaptación al cambio climático, y es un decisivo vínculo entre la sociedad y el medioambiente.

El agua es, además, una cuestión de derechos. A medida que crece la población mundial se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades.

                 Aspectos legales 

Uno de los hitos recientes más importantes ha sido el reconocimiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas del derecho humano al agua y al saneamiento en julio de 2010. La Asamblea reconoció el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal (entre 50 y 100 litros de agua por persona y día), segura, aceptable y asequible (el coste del agua no debería superar el 3% de los ingresos del hogar), y accesible físicamente (la fuente debe estar a menos de 1.000 metros del hogar y su recogida no debería superar los 30 minutos).

                                       Problematica 

El agua es un recurso cada vez más escaso en un mundo que la precisa para encarar sus grandes desafíos demográficos y climáticos. La falta de reconocimiento de su valor es la principal causa de su mal uso y desperdicio, afirmación de un nuevo informe de la ONU divulgado en la jornada dedicada a ese líquido vital. En tanto, el líder de la Organización asevera que “un ciclo del agua bien gestionado significa una defensa contra la enfermedad y la indignidad”.

El agua es un recurso único e insustituible, es base de la vida, las sociedades y las economías. El acceso a ella es también un derecho humano; sin embargo,2200 millones de personas carecen de agua potable y 4200 millones, el 55% de la población mundial, carecen de un sistema de saneamiento adecuado.

Según los datos de la UNESCO, el consumo de agua se ha multiplicado por seis en el último siglo y crece a un ritmo de un 1% anual. Además, considera que el cambio climático se manifiesta en el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos tales como las tormentas, las inundaciones y sequías o las olas de calor que agravarán la situación de los países que actualmente sufren 'estrés hídrico' y generará problemas similares en áreas que no se han visto gravemente afectadas.

Además, el informe destaca el hecho de que la mala gestión del agua tiende a exacerbar los impactos del cambio climático,no sólo de los recursos hídricos, sino de la sociedad en su conjunto. Gran parte del impacto del cambio climático en los recursos hídricos 
tendrá lugar en los trópicos, donde se encuentran la mayoría de los países en desarrollo
, con consecuencias potencialmente deastadoras para los pequeños Estados insulares, algunos de los cuales podrían ser borrados del mapa, destaca la UNESCO. El estrés hídrico de la región ha alimentado conflictos, ya que varios sectores, incluidos la agricultura, la energía hidroeléctrica, la minería e incluso el agua potable y el saneamiento, compiten por los escasos recursos.


               Agua no potable y mortalidad infantil

El agua no potable y el saneamiento deficiente son las principales causas de mortalidad infantil. La diarrea infantil -asociada a la escasez de agua, saneamientos inadecuados, aguas contaminadas con agente patógenos de enfermedades infecciosas y falta de higiene- causa la muerte a 1,5 millones de niños al año. La mayoría de ellos menores de cinco años en países en desarrollo. 

                                   Agua, saneamiento e higiene

Las aguas contaminadas y la falta de saneamiento básico obstaculizan la erradicación de la pobreza extrema y de las enfermedades en los países más pobres.

En 2017, 2.000 millones de personas no disponían de instalaciones básicas de saneamiento como baños o letrinas; además, 673 millones de personas aún practicaban la defecación al aire


libre. Según el Programa  Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, al menos 2 000 millones de personas en todo el mundo beben agua que puede estar expuesta a la contaminación de las heces. Un número aún mayor consume agua que se distribuye a través de sistemas vulnerables a otros tipos de contaminación.

Merece la pena destacar que las mujeres y las niñas deben tener acceso a instalaciones de saneamiento limpias que respeten su privacidad para cuidar de su menstruación y para que tengan una maternidad digna y segura.

El desarrollo del ser humano requiere que el agua y los sistemas de saneamiento se lleven a cabo de forma separada. Ambos son vitales para reducir el número de enfermedades y para mejorar la salud, la educación y la productividad económica de las poblaciones.


    Saneamientos mejorados y beneficios económicos

La relación entre la falta de agua y saneamiento y los objetivos de desarrollo es obvia. Además, solucionar este problema no es solo una obligación, si no que puede ser rentable. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra que cada dólar invertido se traduce en un beneficio económico de US$5,5. Ese retorno en la inversión beneficia sobre todo a niños pobres y a las comunidades desfavorecidas que más lo necesitan. las causas


                Valor justo

El reto consiste en asignar un valor justo a un recurso cuya importancia varía según los ámbitos de la actividad económica y los periodos, y que tiene en cuenta su dimensión social, medioambiental y cultural”, apunta.

Advierte que la tendencia del mundo moderno ha sido reducir el agua a su aspecto económico y señala que si bien no puede negar que tenga esa dimensión, el agua va mucho más allá de eso.

El informe recuerda que es un recurso necesario para la producción de alimentos, la

generación de electricidad y diversos usos industriales, entre muchos otros usos humanos. Sin embargo, su valoración en términos de dinero infravalora o ignora aspectos difíciles de traducir en una cantidad monetaria.

Como ejemplo de esta imposibilidad cita los 443 millones de días escolares que se pierden cada año por enfermedades relacionadas con el agua.

Además, se refiere al rechazo de algunas sociedades o comunidades a otorgar un cariz económico a un líquido que es parte de la naturaleza y que sostiene la vida o que forma parte intrínseca de concepciones culturales o religiosas, como ocurre con algunos ríos o lagos sagrados.

Los costos del uso del agua o de su mantenimiento (una vez que se ha otorgado la concesión o el derecho a utilizarla), suelen ser nulos o insignificantes, dice el informe. El agua representa un “subsidio implícito” que no refleja su valor estratégico. Además, la mayoría de los países de la región “no han destinado suficiente financiación a la aplicación adecuada de la ley en los casos de contaminación y sobreexplotación”.

                                                           No tiene precio

Como parte de la jornada, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) publicó el Informe de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos Mundiales 2021, que atribuye el descuido y desperdicio del agua a que generalmente se piensa en ella sólo en términos de costo, sin percibir el inmenso valor que tiene y que ningún precio puede reflejar.

Esta falta de conciencia sobre su papel clave para la existencia misma es la principal causa de su mal uso y desperdicio. Reconocer, medir y expresar el valor del agua e incorporarlo en la toma de decisiones son fundamentales para lograr una gestión sostenible y equitativa de los recursos hídricos”, subraya.

 

El estudio “El valor del agua” evalúa el estado actual y los desafíos para la valoración del agua en diferentes sectores y perspectivas e identifica formas en las que esta valoración puede promoverse como una herramienta para ayudar a lograr la sostenibilidad.

La UNESCO enfatiza la diferencia entre el precio, el costo y el valor del agua y argumenta que no se trata de una materia prima que pueda tratarse como un producto de consumo y negociarse en el mercado de valores.



Soluciones al desafío climático: atenuación y mitigación

Frente a las amenazas, el informe destaca dos estrategias complementarias a para dirigir y disminuir los riesgos del cambio climático: la adaptación y la mitigación.

La adaptación incluye, según el informe "una combinación de opciones naturales, de ingeniería y tecnológicas, así como medidas sociales e institucionales para contener el daño o explotar las oportunidades beneficiosas del cambio climático. Existen opciones de adaptación en todos los sectores relacionados con el agua y deberían estudiarse y aplicarse siempre que sea posible".

Por su parte, el estudio destaca que la mitigación implica "actuaciones humanas para reducir las fuentes o mejorar los sumideros de gases de efecto invernadero. Pese a que también existan opciones de mitigación en cada uno de los sectores relacionados con el agua, la mayoría no se reconocen".


Hay que conseguir la mejora del tratamiento de las aguas residuales

El tratamiento de aguas residuales también contribuye al cambio climático, ya que genera gases de efecto invernadero que representan entre un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes. Además, se estima que, entre el 80% y el 90 % de éstas se liberan al medio ambiente sin ningún tipo de tratamiento.

La UNESCO indica que para producir una gestión óptima de los recursos hídricos se debe invertir en técnicas de tratamiento modernas que permitan la extracción de metano, un poderoso gas de efecto invernadero que se encuentra en las aguas residuales no tratadas, de materia orgánica y posteriormente utilizar este biogás para generar la energía necesaria para ejecutar el proceso de tratamiento.


Esta ténica ya se usa como en países con escasez de agua como Jordania, México, Perú y Tailandia donde se ha conseguido reducir las emisiones contaminantes en miles de toneladas de CO2,, al tiempo que se logró importantes ahorros económicos para las arcas públicas y una mejora en la calidad de servicio.

Otros ejemplos innovadores para mejorar los recursos hídricos mencionados en el informe son la captura de agua de la niebla, la protección de los humedales o técnicas como la "agricultua de conservación" que permite preservar la estructura del suelo, la materia orgánica y la humedad pese a la disminución de las precipitaciones. También se apunta la posibilidad de "reutilizar" aguas residuales parcialmente tratadas para su uso agrícola e industrial.


             Financiación para los recursos hídricos

Pese a reconocerse la necesidad de combatir el cambio climático mediante una mejor gestión del ciclo del agua, no se está traduciendo en la realidad ni en una adecuada financiación de los recursos hídricos.

"La palabra 'agua' rara vez aparece en los acuerdos climáticos internacionales", indica la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay.

Las contribuciones determinadas a nivel nacional* que presentan los Estados en virtud del Acuerdo de París son de carácter general y no proponen planes específicos para el agua. Si bien la mayoría de los países reconocen el agua en su "cartera de acciones", pocos calculan realmente los costos de estas acciones y aún menos presentaron proyectos específicos.

Los autores del informe señalan que la gestión de los recursos hídricos y los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua "carecen de fondos suficientes y requieren una mayor atención de los Estados".

Además, argumentan que cada vez hay más oportunidades "de integrar de forma sistemática la adaptación y la planificación de la mitigación en las inversiones relacionadas con el agua, con el fin de hacerlas más atractivas para los donantes".



Valga como ejemplo un proyecto del Fondo Verde para el Clima en Sri Lanka que busca mejorar los sistemas de riego en las comunidades vulnerables de las aldeas y promover prácticas agrícolas "climáticamente inteligentes" en tres cuencas fluviales, ofreciendo tanto beneficios de adaptación climática como de mitigación, al tiempo que se conserva el agua y se protegen las fuentes de agua potable.

El agua y el cambio climático pueden proporcionar diversas iniciativas de las que resulten en beneficios para la comunidad como la creación de empleo, el desarrollo de la salud pública, la reducción de la pobreza, fomentar la igualdad de género, entre otros aspectos.

Así, el informe concluye que adoptar medidas conjuntas de adaptación y mitigación es una situación en la que todo el mundo salga ganador. Benefician de forma clara la gestión sostenible de los recursos hídricos y el derecho humano al agua potable y al saneamiento.

Al mismo tiempo, tratan de forma específica las causas y consecuencias del cambio climático, incluida la respuesta a los fenómenos meteorológicos extremos y contribuyen a la consecución de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

                                                 Innovación tecnológica

El estudio resalta que los principales retos en cuanto a innovación tecnológica, gestión del conocimiento investigación y desarrollos son "promover la creación de nuevas herramientas y enfoques por medio de la investigación avanzada y el desarrollo, y en el mismo orden de importancia, acelerar la implantación del conocimiento y la tecnología existentes en todos los países y regiones".

Sin embargo, aclara que estas acciones solo conseguirán el resultado esperado si van acompañadas de concienciación, así como de programas de desarrollo educativo y de capacitación




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