
Agua
El agua está en el
epicentro del desarrollo sostenible y es fundamental para el desarrollo
socioeconómico, la energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y para
la supervivencia de los seres humanos. El agua también forma parte crucial de
la adaptación al cambio climático, y es un decisivo vínculo entre la sociedad y
el medioambiente.
El agua es, además, una cuestión de derechos. A medida que crece la población mundial se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades.
Aspectos
legales
Problematica
El agua es un recurso cada vez más escaso en un mundo que la precisa para encarar sus grandes desafíos demográficos y climáticos. La falta de reconocimiento de su valor es la principal causa de su mal uso y desperdicio, afirmación de un nuevo informe de la ONU divulgado en la jornada dedicada a ese líquido vital. En tanto, el líder de la Organización asevera que “un ciclo del agua bien gestionado significa una defensa contra la enfermedad y la indignidad”.
El agua es un recurso único e insustituible, es base de la vida,
las sociedades y las economías. El acceso a ella es también un derecho humano; sin embargo,2200 millones de personas carecen de agua potable y
4200 millones, el 55% de la población mundial, carecen de un sistema de
saneamiento adecuado.
Según los datos de la UNESCO, el consumo de agua se ha multiplicado por seis en el último siglo y crece a un ritmo de un 1% anual. Además, considera que el cambio climático se manifiesta en el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos tales como las tormentas, las inundaciones y sequías o las olas de calor que agravarán la situación de los países que actualmente sufren 'estrés hídrico' y generará problemas similares en áreas que no se han visto gravemente afectadas.
Agua no potable y mortalidad infantil
El agua no potable y el saneamiento deficiente son las principales causas de mortalidad infantil. La diarrea infantil -asociada a la escasez de agua, saneamientos inadecuados, aguas contaminadas con agente patógenos de enfermedades infecciosas y falta de higiene- causa la muerte a 1,5 millones de niños al año. La mayoría de ellos menores de cinco años en países en desarrollo. Agua,
saneamiento e higiene
Las aguas contaminadas y la falta de saneamiento básico obstaculizan la erradicación de la pobreza extrema y de las enfermedades en los países más pobres.
En 2017, 2.000 millones de personas no disponían de instalaciones básicas de saneamiento como baños o letrinas; además, 673 millones de personas aún practicaban la defecación al aire
libre. Según el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, al menos 2 000 millones de personas en todo el mundo beben agua que puede estar expuesta a la contaminación de las heces. Un número aún mayor consume agua que se distribuye a través de sistemas vulnerables a otros tipos de contaminación.
Merece la pena destacar que las mujeres y las niñas deben tener
acceso a instalaciones de saneamiento limpias que respeten su privacidad para
cuidar de su menstruación y para que tengan una maternidad digna y segura.
El desarrollo del ser humano requiere que el agua y los sistemas de saneamiento se lleven a cabo de forma separada. Ambos son vitales para reducir el número de enfermedades y para mejorar la salud, la educación y la productividad económica de las poblaciones.
Saneamientos mejorados y beneficios económicos
La relación entre la falta de agua y saneamiento y los objetivos de desarrollo es obvia. Además, solucionar este problema no es solo una obligación, si no que puede ser rentable. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra que cada dólar invertido se traduce en un beneficio económico de US$5,5. Ese retorno en la inversión beneficia sobre todo a niños pobres y a las comunidades desfavorecidas que más lo necesitan. las causas
Valor justo
“El
reto consiste en asignar un valor justo a un recurso cuya importancia
varía según los ámbitos de la actividad económica y los
periodos, y que tiene en cuenta su dimensión social, medioambiental y
cultural”, apunta.
Advierte que la tendencia del mundo moderno ha sido reducir el
agua a su aspecto económico y señala que si bien no puede negar que tenga esa
dimensión, el agua va mucho más allá de eso.
El informe recuerda que es un recurso necesario para la producción de alimentos, la
generación de electricidad y diversos usos industriales, entre muchos otros usos humanos. Sin embargo, su valoración en términos de dinero infravalora o ignora aspectos difíciles de traducir en una cantidad monetaria.Como ejemplo de esta imposibilidad cita los 443 millones de días
escolares que se pierden cada año por enfermedades relacionadas con el agua.
Además, se refiere al rechazo de algunas sociedades o comunidades a otorgar un cariz económico a un líquido que es parte de la naturaleza y que sostiene la vida o que forma parte intrínseca de concepciones culturales o religiosas, como ocurre con algunos ríos o lagos sagrados.
Los costos del uso del agua o de su mantenimiento (una vez que
se ha otorgado la concesión o el derecho a utilizarla), suelen ser nulos o
insignificantes, dice el informe. El agua representa un “subsidio implícito”
que no refleja su valor estratégico. Además, la mayoría de los países de la región “no han
destinado suficiente financiación a la aplicación adecuada de la ley en los casos
de contaminación y sobreexplotación”.
No tiene precio
Como parte de la jornada, la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
publicó el Informe de la ONU sobre el Desarrollo
de los Recursos Hídricos Mundiales 2021, que atribuye el
descuido y desperdicio del agua a que generalmente se piensa en ella sólo en
términos de costo, sin percibir el inmenso valor que tiene y que ningún
precio puede reflejar.
“Esta
falta de conciencia sobre su papel clave para la existencia misma es la
principal causa de su mal uso y desperdicio. Reconocer, medir y
expresar el valor del agua e incorporarlo en la toma de
decisiones son fundamentales para lograr una gestión sostenible y equitativa de
los recursos hídricos”, subraya.
La UNESCO enfatiza la diferencia entre el precio, el costo y el valor del agua y argumenta que no se trata de una materia prima que pueda tratarse como un producto de consumo y negociarse en el mercado de valores.
Soluciones al desafío climático: atenuación y mitigación
Frente a las amenazas, el informe destaca dos estrategias complementarias
a para dirigir y disminuir los riesgos del cambio climático: la adaptación y la
mitigación.
La adaptación incluye, según
el informe "una combinación de opciones naturales, de ingeniería y
tecnológicas, así como medidas sociales e institucionales para contener el daño
o explotar las oportunidades beneficiosas del cambio climático. Existen
opciones de adaptación en todos los sectores relacionados con el agua y
deberían estudiarse y aplicarse siempre que sea posible".
Por su parte, el estudio destaca que la
mitigación implica "actuaciones humanas para reducir
las fuentes o mejorar los sumideros de gases de efecto invernadero. Pese a que
también existan opciones de mitigación en cada uno de los sectores relacionados
con el agua, la mayoría no se reconocen".
Hay que conseguir la mejora del tratamiento de las aguas residuales
El tratamiento de aguas residuales también contribuye al cambio
climático, ya que genera gases de efecto invernadero que representan entre
un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes. Además, se
estima que, entre el 80% y el 90 % de éstas se liberan al medio ambiente sin
ningún tipo de tratamiento.
La UNESCO indica que para producir una gestión óptima de los recursos hídricos se debe invertir en técnicas de tratamiento modernas que permitan la extracción de metano, un poderoso gas de efecto invernadero que se encuentra en las aguas residuales no tratadas, de materia orgánica y posteriormente utilizar este biogás para generar la energía necesaria para ejecutar el proceso de tratamiento.
Esta ténica ya se usa como en países con escasez de
agua como Jordania, México, Perú y Tailandia donde se ha
conseguido reducir las emisiones contaminantes en miles de toneladas de CO2,,
al tiempo que se logró importantes ahorros económicos para las arcas públicas y
una mejora en la calidad de servicio.
Otros ejemplos innovadores para
mejorar los recursos hídricos mencionados en el informe son la captura de agua
de la niebla, la protección de los humedales o técnicas como la
"agricultua de conservación" que permite preservar la estructura del
suelo, la materia orgánica y la humedad pese a la disminución de las
precipitaciones. También se apunta la posibilidad de "reutilizar"
aguas residuales parcialmente tratadas para su uso agrícola e industrial.
Financiación para los recursos hídricos
Pese a reconocerse la necesidad de combatir el cambio climático
mediante una mejor gestión del ciclo del agua, no se está traduciendo en
la realidad ni en una adecuada financiación de los recursos
hídricos.
"La palabra 'agua' rara vez aparece en los acuerdos
climáticos internacionales", indica la directora
general de la UNESCO, Audrey Azoulay.
Las contribuciones determinadas a nivel nacional* que presentan
los Estados en virtud del Acuerdo de París son de carácter general y no
proponen planes específicos para el agua. Si bien la mayoría de
los países reconocen el agua en su "cartera de acciones", pocos
calculan realmente los costos de estas acciones y aún menos presentaron
proyectos específicos.
Los autores del informe señalan que la gestión de los recursos
hídricos y los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua "carecen
de fondos suficientes y requieren una mayor atención de los Estados".
Además, argumentan que cada vez hay más oportunidades "de integrar de forma sistemática la adaptación y la planificación de la mitigación en las inversiones relacionadas con el agua, con el fin de hacerlas más atractivas para los donantes".
Valga como ejemplo un proyecto del Fondo Verde para el Clima en
Sri Lanka que busca mejorar los sistemas de riego en las comunidades
vulnerables de las aldeas y promover prácticas agrícolas "climáticamente
inteligentes" en tres cuencas fluviales, ofreciendo tanto beneficios de
adaptación climática como de mitigación, al tiempo que se conserva el agua y se
protegen las fuentes de agua potable.
El agua y el cambio climático pueden proporcionar diversas
iniciativas de las que resulten en beneficios para la
comunidad como la creación de empleo, el desarrollo de la salud
pública, la reducción de la pobreza, fomentar la igualdad de género, entre
otros aspectos.
Así, el informe concluye que adoptar medidas conjuntas de
adaptación y mitigación es una situación en la que
todo el mundo salga ganador. Benefician de forma clara la gestión
sostenible de los recursos hídricos y el derecho humano al agua potable y al
saneamiento.
Al mismo tiempo, tratan de forma específica las causas y
consecuencias del cambio climático, incluida la respuesta a los fenómenos
meteorológicos extremos y contribuyen a la consecución de varios de los Objetivos de Desarrollo
Sostenible.
Innovación tecnológica
El estudio resalta que los principales retos en cuanto a
innovación tecnológica, gestión del conocimiento investigación y desarrollos
son "promover la creación de nuevas herramientas y enfoques por medio de
la investigación avanzada y el desarrollo, y en el mismo orden de importancia,
acelerar la implantación del conocimiento y la tecnología existentes en todos
los países y regiones".
Sin embargo, aclara que estas acciones solo conseguirán el resultado esperado si van acompañadas de concienciación, así como de programas de desarrollo educativo y de capacitación











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